Fragmentos del libro “La casa de los espíritus” de la escritora chilena Isabel Allende
La casa de los espíritus “A menudo iban a visitar a Pedro García, el viejo, a quien el tiempo había gastado los sentidos. Se fue quedando ciego paulatinamente, una película celeste le cubría las pupilas, -son las nubes, que me están entrando por la vista-, decía.” p. 127 “-¿Por qué vivía así, si le sobraba el dinero? -gritó Esteban. -Porque le faltaba todo lo demás. -replicó Clara dulcemente.” p. 138 Isabel Allende “Tenía la idea de que al poner nombre a los problemas, éstos se materializaran y ya no es posible ignorarlos; en cambio, si se mantienen en el limbo de las palabras no dichas, pueden desaparecer solos, con el transcurso del tiempo.” p. 151-152 “Jaime era un solitario. Fue un niño huraño y más tarde un hombre tímido. No se amaba a sí mismo y tal vez por eso pensaba que no merecía el amor de los demás.” p. 198